Un sitio de villas que vende la vista y guarda la dirección
Qué muestra el sitio de Picomar a los huéspedes, qué guarda hasta la reserva y qué debe revisar primero quien piense en un sitio parecido.
- Cliente
- Picomar
- Sector
- Alquiler de villas de lujo
- Ubicación
- Uvita, Costa Rica
- Año
- 2026

Un sitio que cualquiera puede comprobar desde afuera
Picomar alquila villas privadas en la costa del Pacífico sur de Costa Rica. Su sitio reemplazó a uno en WordPress, y las decisiones que más importan a un negocio como ese se ven desde afuera: cómo se comportan las direcciones viejas, qué dice la tarjeta de reserva, qué muestra el mapa, cuánto pesan las fotos y cuándo empieza la analítica.
El Internet Archive muestra WordPress, WooCommerce, un complemento de tienda, y Elementor, un constructor de páginas, todavía activos el 16 de junio de 2026. Todo lo que sigue se comprobó desde afuera, y las cifras son del 30 de octubre de 2026.

Empiece por las direcciones del sitio viejo
En cualquier rediseño, lo primero son las direcciones viejas. Cada una puede estar en un marcador, en un blog de viajes o en el índice de Google. Durante 2025 y 2026 el Internet Archive capturó 35 páginas viejas de villas, que vivían bajo /accommodation/, y 12 entradas del blog (The Journal) en la raíz del sitio.
Una revisión del 30 de octubre de 2026 probó esas 47 contra el sitio en vivo. Todas terminan en una página que funciona. Cuarenta y dos llegan a la página equivalente tras dos redirecciones permanentes, la señal que le dice a Google que la página se movió para siempre. Cinco llegan a la lista de villas, un destino menos exacto. Solo se probaron estos dos tipos de dirección, y no se afirma nada sobre ninguna otra dirección vieja.

La tarjeta de reserva dice lo que sigue
En la página de una villa, el huésped elige un rango de fechas y la cantidad de personas en una tarjeta de reserva. El botón de solicitud queda inactivo hasta que se eligen fechas, y la tarjeta dice que aún no se le cobra. Los términos del sitio agregan que la reserva se confirma solo cuando se procesa el pago, tal como se indica en el checkout, y se envía un correo de confirmación.
No todas las villas funcionan así. Cuatro páginas cambian la tarjeta por un enlace de consulta, y siete suman un recuadro que envía las estadías largas a WhatsApp o a un mensaje. Ese es el costo de reservar por solicitud: atiende la estadía habitual y pasa las inusuales a una persona. Si las estadías largas importan en su negocio, decida pronto por cuál camino van.

Mostrar la zona y guardar la dirección
Cuando la página de una villa tiene mapa, este es un círculo rotulado «Approximate area», que significa zona aproximada. La mayoría de las páginas añade que la dirección exacta se comparte después de reservar. Los datos estructurados de cada villa, un bloque de datos rotulados que leen los buscadores, dan solo el pueblo y el país como ubicación.
El costo es real: un círculo le dice al huésped menos que un punto exacto sobre qué tan lejos queda la playa o un restaurante. La ganancia es que el lugar exacto de una casa no se publica para que cualquiera lo encuentre. Si usted administra casas de otras personas, pregunte a esos dueños cuál pérdida prefieren aceptar, y pregunte antes de fijar el diseño.

Las fotos son el producto: conviene medirlas
En el alquiler de villas las fotos son el producto, y en el inicio y en la lista de villas son también la mayor parte de lo que descarga el navegador. En cada una de las 46 páginas de villa, la foto superior llega al navegador en AVIF, un formato más nuevo, cuando este lo acepta. A 1920 píxeles de ancho, el archivo AVIF pesa entre 42% y 56% menos que la misma foto en JPEG.
También se midió WebP, el otro formato nuevo de uso común. Con esas mismas fotos pesó más que el JPEG en 23 páginas y menos en 23. Un formato famoso no siempre es el más liviano, así que pruebe con sus propias fotos. En la página de una villa solo la foto superior está configurada para cargar de inmediato; las demás, para cargar conforme el visitante baja.

Activar la analítica solo tras un sí
El sitio usa Google Analytics y el píxel de Meta, scripts pequeños que informan qué páginas abre el visitante y qué anuncios lo trajeron. Un aviso al llegar ofrece Allow (permitir) o No thanks (no, gracias). En un navegador, antes de cualquier elección, el inicio solo contacta a picomar.com y no guarda cookies. Tras Allow, aparecen solicitudes a Google y a Facebook y cookies. Tras No thanks, una revisión de tres páginas no halló ninguna.
El costo son los datos. Cada visitante que rechaza queda fuera de esos reportes, así que las cifras de anuncios se verán menores que el tráfico real. La ganancia es que Google Analytics y el píxel de Meta no corren sin un sí. Si los anuncios son su principal fuente de huéspedes, defina qué puede perder antes de decidir.
Lo que le diría a un dueño de negocio
- Liste primero las direcciones viejas, pruebe cada una en el sitio en vivo y diga qué no probó.
- Diga al huésped qué pasa después de pedir reservar, incluido que todavía no se cobra nada.
- Decida con los dueños de las casas si el mapa muestra una zona o un punto exacto; así se cambia detalle por privacidad.
- Mida los formatos con sus propias fotos: aquí AVIF redujo el peso casi a la mitad y WebP no siempre pesó menos que el JPEG.
- Trate el consentimiento de analítica como decisión de negocio: cede algo de información y, a cambio, las herramientas esperan un sí.
Tecnología
- Next.js
- React
- Tailwind CSS
- Vercel
- Sanity
- MapLibre
- OpenStreetMap
- GSAP